El puerto de Pasajes es, desde tiempo inmemorial, el más importante de Gipuzkoa y el segundo de todo el País Vasco. Su condición de perfecto abrigo natural, hizo que se le considerara el mejor de todo el arco atlántico, desde Brest, en Bretaña, hasta Ferrol, en Galicia.
En el casi siempre embravecido mar Cantábrico, disponer de una extensa lámina de aguas quietas, al margen de lo que sucediera al norte de los montes Ulia y Jaizkíbel, era algo de altísimo valor a la hora de proceder a la carga y descarga de mercancías.
La angostura del canal, si bien complicaba la entrada y salida de buques, facilitaba,sin embargo, la defensa del interior de cualquier ataque enemigo o pirata. |
Pero esas características que durante siglos y siglos hicieron de Pasajes un puerto envidiable, empiezan a suponer un serio lastre para las necesidades de este siglo XXI en que nos hallamos inmersos.
La actividad portuaria se encuentra costreñida por esas condiciones naturales con dos aspectos esenciales: por una parte, las limitaciones de calado y eslora de los buques; y por otra, la altísima densidad de población del entorno, que genera graves problemas en la convivencia puerto-ciudad. Nos hallamos, de esta manera, ante una paradójica encrucijada, que conviene empezar a resolver con urgencia.
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