A lo largo de los siglos, el puerto de Pasajes ha sido y todavía hoy lo sigue siendo, la puerta de Gipuzkoa.
La industria gipuzkoana, en general, y su pujante sector siderúrgico en particular, siguen precisando de esta infraestructura.
La actividad portuaria, por tanto, no puede cesar sin producir un quebranto irreparable a todo el tejido industrial y económico del territorio.
Además, Pasaia es un reconocido especialista en el trafico ro-ro con un total de 300.000 automóviles por año, registro superado en 2007 y que supone un nuevo record.
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Un tráfico limpio y rentable, una especie de embrión de autopista del mar que permite sacar de las carreteras europeas varios miles de camiones por año.
Pero también está claro que toda esa actividad no puede continuar por mucho más tiempo en el lugar donde se halla ahora, tal y como se ha explicado reiteradamente en esta web.
El puerto actual se ha quedado obsoleto y hace falta una instalación moderna y en condiciones de afrontar la segunda transformación económica de Euskadi, en la que nos hallamos inmersos. |